HÍBRIDO Y SU HISTORIA

«Tuve la fortuna de nacer y crecer en un hogar donde el arte y la cultura era parte fundamental para la familia y por ende para la sociedad»

Juan Pablo Páez, siendo solo un niño, sintió el llamado de la música, mismo que en su momento también sintiera su familia paterna, “los Páez”, portadora de un legado tradicional que con el paso de los años le ha permitido fomentar el arraigo de las nuevas generaciones por su herencia cultural y, de paso, ser inspiradora y gestora de esa tradición que ha hecho de Gamarra un referente cultural.

La Casa Páez logró proyectarse en otro escenario cultural de Gamarra y poblaciones aledañas. Fue epicentro de ensayos de diferentes agrupaciones musicales, tertulias y reuniones bohemias; un lugar en el que, además, se realizaban montajes coreográficos dancísticos y entonaciones de múltiples cantos tradicionales; allí, adicionalmente, eran fabricadas las carrozas para los carnavales.

«Se comienza a despertar en mi humanidad un gran interés por las prácticas o actividades culturales y políticas que en mi hogar frecuentaban a diario»

En la década de los noventa, gracias a los encuentros y festivales realizados en las regiones del Cesar, Bolívar, Magdalena y Santander, en los que Juan Pablo participó motivado por amigos colegas y familiares, dejó aflorar la herencia que traía consigo. Dichos eventos le hicieron merecedor de importantes reconocimientos.

En más de 20 años Juan Pablo no ha parado de crear canciones, ni de transmitir con humildad –lo poco o mucho– de su conocimiento; tampoco ha dejado de comprometerse por el fomento y arraigo de la cultura tradicional y ancestral que se respira en el aire y que se transmite de abuelos a padres y de padres a hijos.

Juan Pablo: hacedor y gestor cultural, compositor e intérprete, entre otros talentos, da su primer paso como Híbrido, proyecto musical independiente, en el que la tradición de la tambora cruza su camino con la contemporaneidad sin perder su esencia.